domingo, 25 de abril de 2010

DEPRESIÓN Y ADOLESCENCIA: INQUIETANTE COMBINACIÓN



Hoy en día el 90% de todos los suicidios se atribuyen a trastornos psíquicos, la mayoría de ellos como consecuencia de una depresión. Por esta razón, hay que buscar información de este trastorno sobre los adolescentes.

La depresión es un trastorno que, en ocasiones, pone en peligro la vida y va acompañada de una carga de sufrimiento más grande que en la mayoría de otros trastornos. Para muchos de los afectados, el estado es tan insoportable que desean dormirse para no despertar más. Por su desesperación no es raro que lleguen a pensamientos en los que se encuentra el quitarse la vida. Esto también se puede aplicar a los adolescentes.
Sobre la depresión en adolescentes, Klaus Jost del centro de orientación psicológica para padres, niños y jóvenes en Offenbach escribe: “El número de intentos de suicidio en personas jóvenes aumenta. Llegan al suicidio de diez a veinte veces más. Esta cifra tenebrosa es alta. Muchos de los intentos de suicidio no son reconocidos como tales. Sin embargo, se producen gritos de auxilio a tomar muy en serio. Estos niños y adolescentes no quieren morir realmente. Simplemente no ven otro camino para llamar la atención sobre su penuria y desesperación personal. Los componentes importantes en el suicidio son el estado de ánimo depresivo unido a la falta de esperanza y de salida”.
Los jóvenes que no sienten que su vida tiene sentido dan numerosas indicaciones a través de señales, amenazas, imágenes, cartas de despedida, medidas concretas preparadas de antemano, sueños y fantasías de autodestrucción, reclusión. Los comportamientos desadaptativos son frecuentes, pues, si las circunstancias lo requieren, los jóvenes proceden de una forma totalmente diferente a lo usual.
Ahora bien, en un sentido coloquial, todo el mundo ha tenido depresión alguna vez. Los especialistas lo llaman “disonancia depresiva”, y es propia de la vida al igual que los sentimientos de felicidad o “el cosquilleo en el estómago”. Es importante diferenciar entre la disonancia depresiva y la depresión que necesita tratamiento, pues si no se encuentra, no se tomará en serio el sufrimiento de una persona con trastorno depresivo.
Al menos el 10% de todos los jóvenes han vivido uno o más episodios depresivos dignos de tomar en serio hasta que entran en la edad adulta. Jost aclara que la presencia al mismo tiempo de otros trastornos junto a la depresión es un problema general para el diagnóstico y la terapia de los trastornos depresivos en la edad adolescente.
Antes de realizar un diagnóstico de “episodio depresivo”, tiene que estar claro que no existen ninguna enfermedad física y ningún consumo de drogas o de medicamentos, más aún, que la disonancia depresiva no muestra ninguna reacción a la muerte de una persona cercana. “Los niños y adolescentes con ligeros trastornos depresivos aún atienden las actividades escolares y sociales en su mayor parte. Con trastornos depresivos graves se unen una considerable pérdida de autoestima así como unos sentimientos pronunciados de falta de valor y culpabilidad personales. Los síntomas físicos pero también los pensamientos y los preparativos de suicidio son corrientes. Los niños y los adolescentes afectados ya no pueden hacer frente la vida cotidiana.
La depresión en los adolescentes va acompañada a menudo de una conducta agresiva-disocial, falta de atención y trastornos del miedo (a las separaciones, a la oscuridad), consumo de drogas y alcohol, trastornos alimenticios y/o fobia social.
¿Cómo se protege a los adolescentes de los trastornos depresivos? Para la organización y desarrollo de planteamientos de prevención son importantes los siguientes aspectos de protección:
• Estructuras familiares protectoras en situaciones graves.
• Relaciones familiares seguras como condición previa de una autoconfianza estable del adolescente.
• Aceptación, tolerancia y apoyo en el grupo de personas de la misma edad (espacio importante para probarse a sí mismo y desarrollar cualidades como la competencia social, la autoafirmación y la capacidad de autoafirmarse).
• Aprendizaje de estrategias para la solución de problemas y sensación de soledad.

Incluso después de realizar con éxito un tratamiento, los niños y jóvenes con depresión presentan un alto riesgo de recaída. Por lo que, por un lado, se recomienda un asesoramiento adicional a largo plazo del afectado.

¿Qué pueden hacer los padres, profesores, amigos, compañeros de clase y parientes, cuando tienen la sensación de que una joven o un joven se recluye, no se interesa por nada, reacciona por lo general con apatía y sin entusiasmo, muestra síntomas de desesperación, es “totalmente otra persona” a lo que era?

Lo más importante es dirigirse a ellos, interesarse por ellos, por sus intereses, por sus preocupaciones y cosas que les agobian, tomarlos en serio, preocuparse por ellos, en el verdadero sentido de la palabra, apoyarlos en seguida en todas aquellas cosas que, si es posible, aún les aporten alegría y sean apropiadas para fortalecerles la autoestima y se debería buscar, de forma paralela, la ayuda y el apoyo de profesionales.

75% de adolescentes peruanos reciben influencias de su entorno que les induce a comportamientos de riesgo




Según investigación "Estilos de vida de los adolescentes peruanos" de la Universida de Piura, que tomó como muestra al rededor de 400 adolescentes, hombre y mujeres, de entre 13 y 18 años de edad de Lima Metropolitana.

  • El 19,5 % de los adolescentes con edades entre 13 y 18 años declaran haber tenido relaciones sexuales alguna vez. El 48,5% no usó preservativo.

  • Un 87,5 % cree que en el Perú tendrá oportunidades de estudio tras terminar la secundaria y sólo el 69,8% cree que tendrá oportunidades de trabajo.
El estudio revela que la mayoría de les adolescentes peruanos que ya inició su vida sexual, lo hizo de forma inesperada, ya que de este grupo el 26,7% confirmó no haber estado totalmente de acuerdo y menos de l amitad usó preservativo.
Tener la primera relación sexual por amor fue el motivo más importante sólo para el 15,4% de los varones y el 36% de las mujeres. Así mismo,. se observan causas vinculadas a la presión y estímulos del entorno (principalmente en varones), que debn ser advertidas por padres y educadores: "no querer ser diferente"," consecuencia de imágenes", "pensar que mi pareja me dejaría", " no saber decir que no", "haber consumido drogas o alcohol".

Quienes no usaron preservativo lo hiiceron principalemte porque la relación sexual fue inesperada y no por carecer de información o porque le resultó difícil obtener uno.

La educación de la sexualidad durante la adolescencia tiene una importancia fundamental para el proceso de maduración. El estudio revela que chicos y chicas desean que en casa y en la escuela les ayuden a entender y controlar el torrente de emociones que experimentan.

"¿Cómo manejar mis sentimientos?", "¿Qué significa enamorarse?", "Cómo saber si la persona con la que salgo es adecuada para construir un futuro juntos", son los temas preferidos de los adolescentes para conversar con sus padres. A pesar de este deseo, la fuente habitual en temas de amor y sexualidad son los amigos (45,8%), seguida de la madre (39,7%) y con bastante distancia el padre (19, 1%).

El interés por los temas afectivos se traslada también a la escuela. Se ha comprobado que la educación sexual recibida fuera en el colegio se concentra sobretodo en temas biológicos, a pesar de las expectativas de los escolares. En este punto, los investigadores proponen que las escuelas, apoyándose siempre en los padre, incluyan los temas afectivos en la currícula.

Por otro lado, más de la mitad de adolescentes muestra bastante interés por conocer la historia y costumbres, y la situación política del país, y desean que sus padres les hablen más de estos temas. Así mismo, el 71,9% refiere que en sus colegios "aprende a querer a su país". Un 87,5% cree que en el Perú tendrá oportunidades de estudio tras terminar la seundaria y solo el 69,8% cree que tendrá oportunidad de trabajo.

sábado, 3 de abril de 2010

Niños Genios



En este artículo vamos a centrar nuestro interés en la falta de motivación por el aprendizaje escolar de algunos niños que quizás son demasiado inteligentes y por ese motivo se aburren en las clases. Hablamos en este caso de los niños superdotados.
Algunas personas son más capaces de retener información, hacer asociaciones, inferir, tomar decisiones y resolver problemas que otras. Así, en el colegio algunos alumnos aprenden fácilmente mientras que otros, con el mismo profesor y los mismos libros, parecen mostrar más dificultades en aprender los mismos contenidos.

En esta oportunidad y por tratar el tema de la inteligencia ligada a la educación tradicional, nos referiremos a un concepto de inteligencia que engloba tres funciones:
1. Capacidad para tratar con abstracciones.
2. Capacidad para aprender palabras y símbolos.
3. Capacidad para la resolución de problemas o situaciones nuevas.
El grupo de individuos que por exceso o por defecto sobresalen de la medida general de inteligencia (Coeficiente Intelectual) que evalúan los tests de Inteligencia son considerados "excepcionales" y dentro de este grupo podemos encontrar aquellos cuyo C.I. está muy por encima del rango de valores esperados. Los rasgos que podemos considerar más característicos de los niños superdotados son los siguientes:
• Desarrollo temprano tanto físico como mental.
• Curiosidad por el mundo que le rodea. Deseo constante de incrementar su saber.
• Interés vivaz en todo tipo de enciclopedias, manuales siempre en busca de una mayor información.
• Aprendizaje fácil y rápido.
• Intensa concentración que a veces roza la obsesión.
• Gran facilidad en las operaciones de tipo lógico como por ejemplo aquellas que incluyen el abstraer, el analizar o el generalizar.
• Óptima habilidad para la comprensión inmediata a la vez que poseen una gran facilidad para comunicar lo entendido.
• Tienen talento, es decir, una capacidad de ejecución poco habitual y en un área específica.
• Se muestran creativos en el aprendizaje, es decir, son capaces de proporcionar nuevas hipótesis utilizándolas para imaginar las consecuencias de posibles soluciones nuevas y aún no comprobadas.
• Suelen estar ocupados en diferentes actividades al mismo tiempo.
• Su vocabulario es amplio y complejo.
• Gran capacidad de organización.
• Preferencia por compañeros de edad superior tanto en su vida social como en los juegos.
A menudo estos niños son pasados por alto dentro de un grupo escolar y acaban aburriéndose de la lentitud de los aprendizajes. Pueden tener problemas con el resto de compañeros de su clase precisamente por su "excepcionalidad" y la marginación a la que son conducidos puede fácilmente llevarles al fracaso.
La detección de este colectivo de niños es el primer paso en la prevención del fracaso y así llegar a poder conducir y enriquecer su rebosante creatividad.
El colegio puede apoyar al desarrollo de las capacidades de estos niños enriqueciendo su programa escolar, dándole clases especiales y adelantándolo de grado siempre y cuando él niño se muestre lo suficientemente desarrollado emocionalmente como para sopesar todos los cambios. En su entorno socio-familiar se deberá incidir fundamentalmente a nivel de orientación y guía para los padres, ya que no hay que olvidar que el niño “genio” es ante todo es un niño que puede presentar problemática emocional.

domingo, 21 de marzo de 2010

Somos lo que comemos: niños, comida y emociones

Todos sabemos cuales son los estragos de una mala alimentación, no sólo afecta al equilibrio físico, sino también al emocional y mental. Una interesante investigación en niños escolares españoles ha arrojado como uno de sus resultados que los problemas psicológicos se duplican en los niños que sufren sobrepreso.

Este estudio tiene como base las consultas de atención primaria, mediante estas se ha relacionado, por primera vez, que tanto la falta de actividad física de los niños como las dietas desequilibradas tienen que ver con un retraso psicológico y emocional de los niños escolares españoles.

Trastornos como ansiedad y depresión se duplican en niños con problemas de sobrepeso, más sedentarios y con una alimentación inadecuada. Por el contrario, el equilibrio emocional se encontró en los niños con mayores niveles de actividad física y mejor alimentación.

Los resultados se han obtenido de una encuesta con 430 niños de entre 4 y 14 años. La muestra no es muy elevada, pero refleja una tendencia preocupante revelada por otros estudios previos. «Los niños españoles cada vez se alejan más de la dieta mediterránea. Comer en casa ha dejado de ser sinónimo de comer más sano», señala Lluis Serra, uno de los autores del análisis y director del Centro de Investigación en Nutrición Comunitaria del Parque Científico de la Universidad de Barcelona. Salvando diferencias geográficas, económicas y socio-culturales podríamos ubicar a un gran porcentaje de niños peruanos que van por esta misma línea.

Según la muestra del estudio, la mitad de los menores no comen verduras ni siquiera una vez al día, la «comida rápida» es «habitual» y sólo el 40% toma más de dos piezas de fruta o jugo al día. La rutina nutricional falla desde primera hora del día. Muy pocos incluyen los nutrientes de un desayuno completo: cereales, lácteos y frutas. Pero el 20% desayuna de forma habitual comida industrial y el 73% tan sólo galletas o pan. Los niños del estudio que no desayunaban -el 8 %- también tenían más retraso motriz y problemas de socialización. Su rendimiento físico también era mucho más deficiente.

En nuestro país, si bien es cierto que la comida rápida no se consume con frecuencia diaria para la mayoría de los niños, es muy probable que tampoco incluyan todos los nutrientes necesarios en el desayuno, lo cual influya directamente, en un primer momento, en su desempeño escolar.
El estudio revela que el 25% de los niños encuestados tiene hábitos nutricionales «muy malos». A más peso, peor desarrollo emocional y mayor riesgo de sufrir en el futuro trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia. Los niños con más peso se relacionan inadecuadamente, se aíslan y también se deprimen más. «Es difícil saber si la obesidad es la causa o el efecto. Pero, es evidente que el acto de la alimentación tiene un contenido emocional», aseguró Serra.

El profesor de la Unidad de Neuropsicología de la facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, Francisco Rodríguez, está convencido que la alimentación modifica las emociones del individuo y su estado de ánimo, por lo que alertó que puede ser un mecanismo muy importante implicado en la obesidad si no se trata de forma apropiada desde el punto de vista psicológico. «Las emociones intervienen no sólo sobre la percepción del alimento, sino también sobre el apetito», apuntó.

Los expertos responsabilizan de esta situación no sólo al abandono de la dieta mediterránea sino al olvido del hecho que la alimentación es un «acto social» que debe hacerse en familia. Comer con los seres queridos produce una activación cerebral que promueve la liberación de neurotransmisores que dan lugar a sensaciones placenteras. La socialización también promueve los hábitos alimenticios saludables entre los más pequeños. Otro error es comer frente al televisor. Todos los efectos positivos de comer en familia desaparecen si se hace frente a la tele.

martes, 9 de marzo de 2010

Cuando los niños no quieren ir al colegio....

En general, ir al colegio es un evento excitante y agradable para los niños. Sin embargo, pueden presentarse casos para los que esta situación conlleva intenso miedo o pánico. Esto puede presentarse en cualquier momento, pero es más común en niños entre los 5 -7 y de 11 -14, momentos de crisis en el colegio, ya que los niños se enfrentan a retos nuevos y concretos.

El negarse a ir al colegio aparece por lo general después de un periodo en el que el niño ha estado en casa en compañía de su familia y no quiere separarse de ellos. Puede suceder también después de un evento inesperado que no sepa cómo manejar, como la muerte de un familiar, de una mascota, una mudanza o un cambio de colegio. El niño puede poner como excusa algún malestar físico para que se le permita quedarse en la casa o simplemente se niega a salir de la cama.


Ahora bien, hay que tener en claro que el miedo o pánico es a salir de la casa y/o a separarse de sus padres y no a ir al colegio, por esto es que una vez que en niño esté en el colegio puede mostrarse tranquilo. Algunas características que pueden presentarse en los niños son: sentirse inseguros si se quedan solos en un cuarto, demostrar un apego excesivo, demostrar preocupación excesiva acerca de sus padres o de que puedan hacerse daño, ser la sombra de sus padres en casa, tener dificultad para dormir, tener pesadillas, tener temor exagerado a animales, monstruos y ladrones, temer quedarse solo en la oscuridad y hacer rabietas cuando se les obliga a ir al colegio.

Estos temores son comunes entre los niños con el problema de ansiedad por separación. Los efectos a largo plazo (ansiedad y desorden de pánico al llegar a adultos) pueden ser muy serios para un niño que no reciba ayuda profesional. Así mismo, puede desarrollar problemas escolares y sociales.

Las relaciones obsesivas


Nunca se sabe qué características y particularidades personales se esconden detrás de una persona muy agradable a quién se acaba de conocer. Por ejemplo, si resulta tener características obsesivas, la relación puede convertirse en algo muy asfixiante. El desarrollar rasgos obsesivos y dominantes no es predominio de uno u otro sexo, tanto hombres como mujeres pueden mermar sus relaciones por sus características. Sin embargo, en la realidad, por cada mujer obsesiva existen diez hombres obsesivos…. Saquen su cuenta.

Esto puede explicarse porque una mujer que enfrenta una ruptura o desencuentro amoroso tiene sentimientos de dolor y despecho, mientras que el hombre, por el contrario, se asume que tiene un papel más activo en la conquista y por ello desarrolla más el “instinto” de dominio y puede tender más a las reacciones impulsivas. Generalmente, las personas son capaces de percibir que tienen obsesiones en mayor o menor grado, así como también son capaces de registrar que están siendo dominados por alguien demasiado posesivo y obsesionado.

Ahora bien, los comportamientos obsesivos no surgen esporádicamente, sino que pueden verse venir desde el primer encuentro. El ansia de información puede ser el punto de partida, desde el primer momento puede exigir el teléfono de casa, el celular y el del trabajo. También pregunta dónde está el lugar de trabajo o estudio y dónde vive la otra persona. El asedio, a partir de entonces, puede llegar a ser obsesivo con un número exagerado de llamadas, mensajes de texto o mails diarios. Además, cuando consigue entablar el contacto está molesto por la tardanza en conseguirlo.

También puede darse que desde el primer contacto se pretenda establecer un calendario de citas y busque restringir las salidas o estar presentes en todas ellas. El afán de control viene motivado por encontrar alguna pista de supuesta infidelidad de la pareja. Asimismo, les molesta no controlar cualquier situación, por ello no les gusta hablar de personas o acontecimientos importantes para la otra persona si él no participa en los mismos. Respecto a la vida sentimental pasada, suelen criticar duramente a sus antiguas parejas. Se interesan vivamente por el número de novios y amantes, y por las razones por las que mantuvo esa relación.

Pero, por su parte no explican casi nada de ellos mismos. El punto más negativo y extremo llega cuando muestran su faceta más agresiva, tras una discusión sin importancia pueden llegar a empujar o golpear a su pareja.

Algunos casos pueden ser extremos, por eso debemos tomarnos el tiempo para hacer un balance de cómo nos estamos sintiendo en esta relación, sea del tipo que sea, ya que entrar en una dinámica como la descrita en las líneas anteriores no es recomendable para nuestro bienestar emocional y mental.

domingo, 28 de febrero de 2010

Mi hijo es adoptado

A pesar que el proceso de adopción puede ser sumamente complicado y engorroso, para algunos padres no es tan intenso como el momento en el que le tienen que informar al niño que no son sus padres biológicos.

Cuando una pareja adoptan a un niño han de pensar con anterioridad el papel que van a asumir. Comunicar al hijo que es adoptado es algo que no conviene evitar. Sin embargo, no es nada fácil para muchos padres que temen la reacción y respuesta de sus hijos y se preocupan por las consecuencias o repercusiones que esto puede tener.

En ocasiones los padres adoptivos piensan que diciéndoles a sus hijos de corta edad que son adoptados les pueden provocar un gran dolor y frustración. En realidad, los problemas aumentan a medida que la revelación se retrasa. Por otra parte, es una utopía pensar que si se omite esta información el pequeño no acabará enterándose.

Que el niño se entere por otra persona de la verdad de su origen, puede crear un círculo de desconfianza, llegando incluso a pensar que el amor y el cariño que ha recibido hasta el momento forma parte de la mentira que ha estado viviendo.

Cuando el niño empieza a preguntar de dónde viene o cómo nació es adecuado contestar con la mayor naturalidad posible con la verdad. Cuanto más pequeño sea el niño, mejor interiorizará este sentimiento y más se familiarizará con la palabra adopción.

Se le puede decir que se formó en la barriga de una mujer y que lo acogieron porque querían tener un hijo como él. Será conveniente que se le transmita todo el cariño y amor que le tienen y la alegría que ha llevado a sus vidas. Es probable que el niño tenga muchas preguntas por resolver, como: por qué no está con sus padres biológicos, y podrá crear muchas fantasía imaginando qué puedo haber pasado para que lo dejaran con otras personas: que le abandonaron por ser malo o porque no lo querían. Para contrarrestar esto, los padres adoptivos pueden hablar del tema, de forma que el niño lo vea como algo natural. Así le ayudarán a destapar sus posibles pensamientos y miedos.

Cuando los niños adoptados llegan a la adolescencia, empiezan a pensar y filosofar sobre su existencia, como cualquier adolescente, y tienen una necesidad incondicional de buscar sus raíces para sentirse mejor con ellos mismos, ya que pueden tener una sensación de vacío o de que les falta algo.

Cuando los hijos quieren saber más sobre sus orígenes, sería adecuado que los padres le cuenten todo lo que saben. Lo mejor es hablar positivamente de sus padres biológicos y no ocultar, en caso de que estos estén vivos, la existencia de los mismos. Éste será un momento en el que los padres deben mantenerse al lado de su hijo. No deben pensar que por querer saber más sobre sus raíces o por querer conocer a sus padres va a dejar de quererlos, sino que es una necesidad que irremediablemente sentirá y necesitará que sea satisfecha.

Los padres deben estar preparados para las recriminaciones que sus hijos adoptivos puedan hacerles, éstas forman parte de las inseguridades típicas de la adolescencia. No es raro que el hijo le eche en cara a los padres cosas como que si ellos hubieran podido tener hijos él no estaría ahí o que lo adoptaron por compasión. Es importante que aunque sean preguntas que puedan resultar duras, el adolescente pueda exteriorizarlas, para que no creen en su interior un conflicto o caos.

En caso de que los padres no se sientan suficientemente capaces de tratar este tema con su hijo, es necesario que busquen la ayuda de un especialista para que les ayude a hacer frente a la situación y a ver las cosas de forma más natural.