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viernes, 2 de diciembre de 2011

Me concentro jugando


Taller de atención y concentración 2012

Las dificultades en atención, concentración y control que presentan los niños y niñas afecta su desarrollo personal - emocional, su desempeño escolar y sus relaciones sociales. Se hace necesario encontrar soluciones adecuadas orientadas a mejorar la calidad de vida.

Si tu hijo/a se distrae con facilidad cuando realiza sus tareas, se olvida los útiles escolares y los mensajes fácilmente.

Te recomendamos este taller que persigue aprender mediante el juego y el uso de técnicas para aprovechar mejor su tiempo. Los procesos de atención y concentración son necesarios para que tu hijo/a pueda organizar y llevar a cabo cualquier actividad eficazmente. Nosotros te ayudaremos a estimularlo y desarrollar esas importantes áreas.

OBJETIVOS
1.- Incrementar nuevas habilidades para la atención y concentración.
2.- Ampliar estrategias para la resolución de problemas.
3.- Fortalecer la tolerancia a la frustración


Dirigido a: Niños y Niñas de 4 a 9 años (Grupos de 3 a 4 niños)
Duración: 5 semanas (2 veces por semana)
Horarios: Martes y jueves de 11:30 a.m. a 1:00 p.m.
Fecha de Inicio: Martes 11 de Enero del 2012
Fecha de Clausura: Jueves 09 de Febrero del 2012
Lugar: Carlos Ferreyros (ex calle 9) 1008 Córpac, San Isidro

Inversión: S/.450.00 por niño/a (incluye materiales)
Promoción: Inscripciones hasta el 31 de Diciembre del 2011 con un 10% de descuento.
Vacantes limitadas

Los pagos se realizan en:
Banco de Crédito del Perú:
Soles: 193-1559367-0-80
Código Interbancario:
Soles: 002-193-001559367080-13

domingo, 16 de mayo de 2010

CUANDO SUS HIJOS TENGAN UN PROBLEMA, ¿A QUIÉN QUISIERA QUE RECURRAN PRIMERO?

Cuando usted está con sus hijos y algo o alguien lo perturba, ¿les cuenta cómo se siente? ¿No? ¿Por qué? ¿Alguna vez habla con sus hijos adolescentes sobre lo preocupado que está por una decisión que tiene que tomar? ¿Sí? ¡Muy bien! ¿No? ¿Y cuál es la razón que le impide hacerlo?
¿Cómo pretender que los hijos hablen con los padres sobre los sentimientos que los afligen y los problemas si son los mismos padres los que no hablan sobre sus propias dificultades en frente de sus hijos?
Las investigaciones afirman que los padres son el modelo de conducta más importante en la vida de los niños. En lo que respecta a la comunicación entre padres e hijos, la mayoría de los padres, no usa esta influencia de manera eficaz. Muy pocos padres son conscientes que admitir sus propias vulnerabilidades y debilidades ante sus hijos podría ser visto por un niño o un adolescente como un símbolo de la fortaleza de sus padres. La mayoría de los padres siente que, ante sus hijos pequeños o adolescentes, siempre debe lucir fuerte, tener razón y no tener ansiedades.
Con el tiempo, los jóvenes ven esta “fachada” o “máscara” como lo que realmente es: el encubrimiento de temores y debilidades. Más importante aún es que, a los ojos de un adolescente, esa actitud es vista como falsa y mentirosa. Cuando estos jóvenes necesitan padres emocionalmente fuertes, resistentes y genuinos en quienes confiar y con quienes desarrollarse y madurar, sienten que es justamente con ese tipo de padres con quien no pueden contar.
Esta es una de las razones por las que muchos adolescentes se sienten perdidos o deprimidos, y es entonces cuando recurren a sus pares o a las drogas.
Los padres deben hablar con sus hijos jóvenes, especialmente con los adolescentes, sobre las características particulares de cada uno: cada persona tiene sus propios temores, debilidades y vulnerabilidades. Y cada persona también tiene sus fortalezas.
El hecho de que una persona sea consciente de sus preocupaciones, sus angustias y sus temores, y sea capaz de hablar acerca de ello, es una fortaleza. Tener este tipo de sentimientos no es una debilidad. Todas las personas los tienen. La verdadera debilidad es no ser capaz de hablar abierta y honestamente sobre ellos.

domingo, 2 de mayo de 2010

Nuevos Transtornos por Sobreestimulación en niños

Niños en edad de guardería que sólo balbucean frases de dos palabras.

Escolares de primaria que no pueden concentrarse para hacer las tareas más simples: hoy en día hay que hacer frente a estos nuevos “trastornos crónicos”.


Interesante artículo chileno nos informa sobre un tipo de nuevo trastorno que padres, educadores y profesionales de la salud vemos cada vez más en nuestro medio.

“Estamos experimentando cómo en los niños va en aumento el déficit de desarrollo y los comportamientos alterados a consecuencia de una creciente sobreestimulación a través del ordenador y la televisión, donde al mismo tiempo se observa un apoyo familiar pobre, que entorpece persistentemente el desarrollo social e intelectual. Tenemos que tratar estos nuevos trastornos infantiles con nuevos conceptos terapéuticos, de lo contrario vamos a perder una generación completa,” dice Thomas Fischbach, presidente de Pediatría.

Según el doctor Antonio Pizzulli, “sobre todo se trata de niños de familias discriminadas socioeconómicamente y por falta de formación. Estos niños no es que estén menos dotados que otros desde su nacimiento, sino que su déficit de desarrollo se debe a un apoyo pobre tanto dentro como fuera de la familia.” La falta de propuestas y al mismo tiempo el “apalancamiento” delante del ordenador, la playstation y el televisor lesionan el cuerpo, la mente y la psique de estos niños y causan los nuevos trastornos infantiles.

Ya el 35% de todos los niños entre 8 y 12 años utilizan Internet. Este de por sí desarrollo positivo conlleva ciertos peligros: tanto los chicos como las chicas tienen acceso a lo que ofrece Internet de forma incontrolada; se enfrentan a imágenes que no pueden asimilar.

Por desgracia, la mayoría de los niños también pasan demasiado tiempo delante de la televisión. Los niños de 3 a 5 años pasan una media de 76 minutos al día delante de la pantalla del televisor, los niños de 10 a 13 años unos 113 minutos. Un papel importante lo juega el acceso al televisor. Así, los niños – sobre todo los adolescentes – con aparato propio ven más tele que aquellos que no poseen uno. En estos momentos, uno de cada tres niños con una edad de entre 6 a 13 años dispone de un televisor propio – tendencia que va en aumento, como ha puesto de manifiesto la Unión para la Investigación de Medios Pedagógicos Südwest.

El consumo de tele excede en muchos niños la capacidad de asimilar todas las impresiones, los estímulos y las cargas emocionales que recibe la psique. Las consecuencias son obvias: los niños en edad escolar “zapean” en clase como con la programación de la tele, porque los medios suministran las informaciones en secuencias cortas y los niños se acostumbran al cambio rápido de imágenes.


Los profesores y las profesoras constatan con preocupación que muchos niños tras el fin de semana o los días de vacaciones se sientan en las aulas totalmente agotados y sin capacidad de concentración y apenas pueden seguir la clase. “Esta evolución que produce preocupación se confirma científicamente: por término medio, los niños ven mucha tele durante el fin de semana.
El momento álgido del uso que hacen de la televisión se encuentra entre las 18:45 y las 20 horas. Los viernes a las 21:45, aún uno de cada cinco niños se encuentra delante del televisor, los sábados a las 22:45, son por lo menos un diez por ciento de los niños.

Las escenas de violencia y terror que se enseñan en muchas películas pueden desencadenar comportamientos alterados y, en el peor de los casos, incluso reducir la capacidad para frenar la disposición a usar la violencia. Incluso en películas supuestamente para niños pueden aparecer escenas cuya idoneidad para los pequeños teleespectadores puede ser muy dudosa. La muerte de un animal en un telefilme puede ser en cierta forma más triste y abrumador para un niño que el reportaje de una catástrofe natural con numerosas víctimas.

EL USO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN: EVITAR LAS CARGAS PSÍQUICAS

Las escuelas y las guarderías no pueden igualar este déficit, pero tampoco, unas medidas terapéuticas como la “ergoterapia” o la “logopedia” tampoco pueden compensar un desarrollo deficitario causado por una crianza pobre.

Los padres deberían ocuparse en serio de los peligros de la sobreestimulación. Cuando en el tiempo libre hacen muchas cosas con sus hijos y les muestran su atención y cariño, potencian en cualquier caso su salud psíquica.

El uso del ordenador y la televisión deberían completar sólo de forma sensata el desarrollo de los niños y no acaparar por completo su tiempo libre. Los padres pueden ser un buen modelo en este contexto y enseñar a sus hijos un manejo consciente de los medios.

Además, es importante que al final de una emisión televisiva los niños puedan conversar con los adultos sobre el contenido. Estos pueden aclarar escenas con carga emocional, tranquilizar y consolar. A menudo, es suficiente con escuchar con atención cuando los niños cuentan lo que han visto.

sábado, 3 de abril de 2010

Niños Genios



En este artículo vamos a centrar nuestro interés en la falta de motivación por el aprendizaje escolar de algunos niños que quizás son demasiado inteligentes y por ese motivo se aburren en las clases. Hablamos en este caso de los niños superdotados.
Algunas personas son más capaces de retener información, hacer asociaciones, inferir, tomar decisiones y resolver problemas que otras. Así, en el colegio algunos alumnos aprenden fácilmente mientras que otros, con el mismo profesor y los mismos libros, parecen mostrar más dificultades en aprender los mismos contenidos.

En esta oportunidad y por tratar el tema de la inteligencia ligada a la educación tradicional, nos referiremos a un concepto de inteligencia que engloba tres funciones:
1. Capacidad para tratar con abstracciones.
2. Capacidad para aprender palabras y símbolos.
3. Capacidad para la resolución de problemas o situaciones nuevas.
El grupo de individuos que por exceso o por defecto sobresalen de la medida general de inteligencia (Coeficiente Intelectual) que evalúan los tests de Inteligencia son considerados "excepcionales" y dentro de este grupo podemos encontrar aquellos cuyo C.I. está muy por encima del rango de valores esperados. Los rasgos que podemos considerar más característicos de los niños superdotados son los siguientes:
• Desarrollo temprano tanto físico como mental.
• Curiosidad por el mundo que le rodea. Deseo constante de incrementar su saber.
• Interés vivaz en todo tipo de enciclopedias, manuales siempre en busca de una mayor información.
• Aprendizaje fácil y rápido.
• Intensa concentración que a veces roza la obsesión.
• Gran facilidad en las operaciones de tipo lógico como por ejemplo aquellas que incluyen el abstraer, el analizar o el generalizar.
• Óptima habilidad para la comprensión inmediata a la vez que poseen una gran facilidad para comunicar lo entendido.
• Tienen talento, es decir, una capacidad de ejecución poco habitual y en un área específica.
• Se muestran creativos en el aprendizaje, es decir, son capaces de proporcionar nuevas hipótesis utilizándolas para imaginar las consecuencias de posibles soluciones nuevas y aún no comprobadas.
• Suelen estar ocupados en diferentes actividades al mismo tiempo.
• Su vocabulario es amplio y complejo.
• Gran capacidad de organización.
• Preferencia por compañeros de edad superior tanto en su vida social como en los juegos.
A menudo estos niños son pasados por alto dentro de un grupo escolar y acaban aburriéndose de la lentitud de los aprendizajes. Pueden tener problemas con el resto de compañeros de su clase precisamente por su "excepcionalidad" y la marginación a la que son conducidos puede fácilmente llevarles al fracaso.
La detección de este colectivo de niños es el primer paso en la prevención del fracaso y así llegar a poder conducir y enriquecer su rebosante creatividad.
El colegio puede apoyar al desarrollo de las capacidades de estos niños enriqueciendo su programa escolar, dándole clases especiales y adelantándolo de grado siempre y cuando él niño se muestre lo suficientemente desarrollado emocionalmente como para sopesar todos los cambios. En su entorno socio-familiar se deberá incidir fundamentalmente a nivel de orientación y guía para los padres, ya que no hay que olvidar que el niño “genio” es ante todo es un niño que puede presentar problemática emocional.

domingo, 21 de marzo de 2010

Somos lo que comemos: niños, comida y emociones

Todos sabemos cuales son los estragos de una mala alimentación, no sólo afecta al equilibrio físico, sino también al emocional y mental. Una interesante investigación en niños escolares españoles ha arrojado como uno de sus resultados que los problemas psicológicos se duplican en los niños que sufren sobrepreso.

Este estudio tiene como base las consultas de atención primaria, mediante estas se ha relacionado, por primera vez, que tanto la falta de actividad física de los niños como las dietas desequilibradas tienen que ver con un retraso psicológico y emocional de los niños escolares españoles.

Trastornos como ansiedad y depresión se duplican en niños con problemas de sobrepeso, más sedentarios y con una alimentación inadecuada. Por el contrario, el equilibrio emocional se encontró en los niños con mayores niveles de actividad física y mejor alimentación.

Los resultados se han obtenido de una encuesta con 430 niños de entre 4 y 14 años. La muestra no es muy elevada, pero refleja una tendencia preocupante revelada por otros estudios previos. «Los niños españoles cada vez se alejan más de la dieta mediterránea. Comer en casa ha dejado de ser sinónimo de comer más sano», señala Lluis Serra, uno de los autores del análisis y director del Centro de Investigación en Nutrición Comunitaria del Parque Científico de la Universidad de Barcelona. Salvando diferencias geográficas, económicas y socio-culturales podríamos ubicar a un gran porcentaje de niños peruanos que van por esta misma línea.

Según la muestra del estudio, la mitad de los menores no comen verduras ni siquiera una vez al día, la «comida rápida» es «habitual» y sólo el 40% toma más de dos piezas de fruta o jugo al día. La rutina nutricional falla desde primera hora del día. Muy pocos incluyen los nutrientes de un desayuno completo: cereales, lácteos y frutas. Pero el 20% desayuna de forma habitual comida industrial y el 73% tan sólo galletas o pan. Los niños del estudio que no desayunaban -el 8 %- también tenían más retraso motriz y problemas de socialización. Su rendimiento físico también era mucho más deficiente.

En nuestro país, si bien es cierto que la comida rápida no se consume con frecuencia diaria para la mayoría de los niños, es muy probable que tampoco incluyan todos los nutrientes necesarios en el desayuno, lo cual influya directamente, en un primer momento, en su desempeño escolar.
El estudio revela que el 25% de los niños encuestados tiene hábitos nutricionales «muy malos». A más peso, peor desarrollo emocional y mayor riesgo de sufrir en el futuro trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia. Los niños con más peso se relacionan inadecuadamente, se aíslan y también se deprimen más. «Es difícil saber si la obesidad es la causa o el efecto. Pero, es evidente que el acto de la alimentación tiene un contenido emocional», aseguró Serra.

El profesor de la Unidad de Neuropsicología de la facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, Francisco Rodríguez, está convencido que la alimentación modifica las emociones del individuo y su estado de ánimo, por lo que alertó que puede ser un mecanismo muy importante implicado en la obesidad si no se trata de forma apropiada desde el punto de vista psicológico. «Las emociones intervienen no sólo sobre la percepción del alimento, sino también sobre el apetito», apuntó.

Los expertos responsabilizan de esta situación no sólo al abandono de la dieta mediterránea sino al olvido del hecho que la alimentación es un «acto social» que debe hacerse en familia. Comer con los seres queridos produce una activación cerebral que promueve la liberación de neurotransmisores que dan lugar a sensaciones placenteras. La socialización también promueve los hábitos alimenticios saludables entre los más pequeños. Otro error es comer frente al televisor. Todos los efectos positivos de comer en familia desaparecen si se hace frente a la tele.

martes, 9 de marzo de 2010

Cuando los niños no quieren ir al colegio....

En general, ir al colegio es un evento excitante y agradable para los niños. Sin embargo, pueden presentarse casos para los que esta situación conlleva intenso miedo o pánico. Esto puede presentarse en cualquier momento, pero es más común en niños entre los 5 -7 y de 11 -14, momentos de crisis en el colegio, ya que los niños se enfrentan a retos nuevos y concretos.

El negarse a ir al colegio aparece por lo general después de un periodo en el que el niño ha estado en casa en compañía de su familia y no quiere separarse de ellos. Puede suceder también después de un evento inesperado que no sepa cómo manejar, como la muerte de un familiar, de una mascota, una mudanza o un cambio de colegio. El niño puede poner como excusa algún malestar físico para que se le permita quedarse en la casa o simplemente se niega a salir de la cama.


Ahora bien, hay que tener en claro que el miedo o pánico es a salir de la casa y/o a separarse de sus padres y no a ir al colegio, por esto es que una vez que en niño esté en el colegio puede mostrarse tranquilo. Algunas características que pueden presentarse en los niños son: sentirse inseguros si se quedan solos en un cuarto, demostrar un apego excesivo, demostrar preocupación excesiva acerca de sus padres o de que puedan hacerse daño, ser la sombra de sus padres en casa, tener dificultad para dormir, tener pesadillas, tener temor exagerado a animales, monstruos y ladrones, temer quedarse solo en la oscuridad y hacer rabietas cuando se les obliga a ir al colegio.

Estos temores son comunes entre los niños con el problema de ansiedad por separación. Los efectos a largo plazo (ansiedad y desorden de pánico al llegar a adultos) pueden ser muy serios para un niño que no reciba ayuda profesional. Así mismo, puede desarrollar problemas escolares y sociales.

domingo, 28 de febrero de 2010

Mi hijo es adoptado

A pesar que el proceso de adopción puede ser sumamente complicado y engorroso, para algunos padres no es tan intenso como el momento en el que le tienen que informar al niño que no son sus padres biológicos.

Cuando una pareja adoptan a un niño han de pensar con anterioridad el papel que van a asumir. Comunicar al hijo que es adoptado es algo que no conviene evitar. Sin embargo, no es nada fácil para muchos padres que temen la reacción y respuesta de sus hijos y se preocupan por las consecuencias o repercusiones que esto puede tener.

En ocasiones los padres adoptivos piensan que diciéndoles a sus hijos de corta edad que son adoptados les pueden provocar un gran dolor y frustración. En realidad, los problemas aumentan a medida que la revelación se retrasa. Por otra parte, es una utopía pensar que si se omite esta información el pequeño no acabará enterándose.

Que el niño se entere por otra persona de la verdad de su origen, puede crear un círculo de desconfianza, llegando incluso a pensar que el amor y el cariño que ha recibido hasta el momento forma parte de la mentira que ha estado viviendo.

Cuando el niño empieza a preguntar de dónde viene o cómo nació es adecuado contestar con la mayor naturalidad posible con la verdad. Cuanto más pequeño sea el niño, mejor interiorizará este sentimiento y más se familiarizará con la palabra adopción.

Se le puede decir que se formó en la barriga de una mujer y que lo acogieron porque querían tener un hijo como él. Será conveniente que se le transmita todo el cariño y amor que le tienen y la alegría que ha llevado a sus vidas. Es probable que el niño tenga muchas preguntas por resolver, como: por qué no está con sus padres biológicos, y podrá crear muchas fantasía imaginando qué puedo haber pasado para que lo dejaran con otras personas: que le abandonaron por ser malo o porque no lo querían. Para contrarrestar esto, los padres adoptivos pueden hablar del tema, de forma que el niño lo vea como algo natural. Así le ayudarán a destapar sus posibles pensamientos y miedos.

Cuando los niños adoptados llegan a la adolescencia, empiezan a pensar y filosofar sobre su existencia, como cualquier adolescente, y tienen una necesidad incondicional de buscar sus raíces para sentirse mejor con ellos mismos, ya que pueden tener una sensación de vacío o de que les falta algo.

Cuando los hijos quieren saber más sobre sus orígenes, sería adecuado que los padres le cuenten todo lo que saben. Lo mejor es hablar positivamente de sus padres biológicos y no ocultar, en caso de que estos estén vivos, la existencia de los mismos. Éste será un momento en el que los padres deben mantenerse al lado de su hijo. No deben pensar que por querer saber más sobre sus raíces o por querer conocer a sus padres va a dejar de quererlos, sino que es una necesidad que irremediablemente sentirá y necesitará que sea satisfecha.

Los padres deben estar preparados para las recriminaciones que sus hijos adoptivos puedan hacerles, éstas forman parte de las inseguridades típicas de la adolescencia. No es raro que el hijo le eche en cara a los padres cosas como que si ellos hubieran podido tener hijos él no estaría ahí o que lo adoptaron por compasión. Es importante que aunque sean preguntas que puedan resultar duras, el adolescente pueda exteriorizarlas, para que no creen en su interior un conflicto o caos.

En caso de que los padres no se sientan suficientemente capaces de tratar este tema con su hijo, es necesario que busquen la ayuda de un especialista para que les ayude a hacer frente a la situación y a ver las cosas de forma más natural.

lunes, 22 de febrero de 2010

La rivalidad entre hermanos


Los celos y las peleas esporádicas entre hermanos son un hecho muy frecuente. Esta rivalidad es natural e incluso necesaria, ya que surge del normal desarrollo de la convivencia infantil.

La rivalidad forma parte de una etapa en las relaciones entre hermanos. Es un periodo que es necesario vivir y que debe ser superado. La finalidad de los padres es conseguir que los sentimientos rivales se transformen en actitudes de cooperación y solidaridad poniendo las normas y reglas de convivencia de manera empática. Es esencial que cada hijo sea querido y, a la vez, tratado de forma diferente en función de sus propias necesidades. De lo contrario el clima que se genera propiciará la enemistad en la relación fraternal.

Por lo general, el hermano “destronado" (hasta cierto momento hijo único), es quien por un lado desea el nacimiento de un nuevo hermano pero, por otro, siente celos puesto que lo percibe como una amenaza. Puede sentir miedo a que le quite todo aquello de lo que disfrutaba y a que lo quieran menos Este fenómeno suele ser más frecuente en las épocas de crisis de los niños (de 3 a 7 años).

Otro caso que puede favorecer la aparición de rivalidades es cuando los padres se muestran de forma diferente con sus hijos, mostrando que prefieren a uno más que al otro. Este tipo de actitudes originan verdaderos odios infantiles que se prolongarán de adultos impidiendo una relación fraternal de calidad. Este punto tiene que ser tomado con pinzas, porque, como sabemos, es poco probable querer a los hijos por igual, ya que podemos identificarnos más con el carácter de uno o compartir más actividades con otro. Ante esto, los padres tienen que estar atentos a su comportamiento y actitudes para no mostrar favoritismos desmedidos.

Así mismo, algunos padres enfrentan a sus hijos con otros niños con el objetivo de estimularlos. El hecho de comparar a los hermanos fomenta la rivalidad. Otras veces, existe la costumbre de poner apodos a los hijos basándose en su aspecto físico, en su inteligencia, carácter, etc. Sería bueno evitar este encasillamiento porque supone la limitación de su desarrollo en muchos aspectos.

Ahora bien, el ambiente familiar, por su propia naturaleza, constituye la primera escuela de socialización. Es en este medio, rico en vivencias, donde las relaciones entre hermanos adquieren su pleno sentido. Estos vínculos tienen unas características propias. No sólo es mucho el tiempo que se ven obligados a pasar juntos, sino que el tipo de actividades que comparten es muy variado, tanto en calidad como en cantidad.

Casi por norma general, en todas las familias, los niños comen, juegan, se bañan y se visten juntos. Los hermanos se conocen unos a otros de forma total y carecen de secretos, sobre todo si son pequeños. Este grado de confianza conduce a que las relaciones entre ellos sean absolutamente francas, siendo a veces, cruelmente sinceras.

Estos contactos variados y numerosos entre hermanos, unas veces alegres otras veces violentos, van llevando al niño hacía una convivencia madura. A medida que la familia aumenta con la llegada de los hijos las relaciones se van extendiendo y complicando.

Algunos aspectos positivos de la convivencia entre hermanos
- Estimula el liderazgo. Los hermanos mayores son verdaderos maestros de los pequeños. Este tipo de liderazgo espontáneo surge con el contacto de los hermanos y puede transformarse en una verdadera escuela de aprendizaje.

- Afirma la personalidad. Las semejanzas que existen entre hermanos, de tipo físico o de carácter, contribuyen a un elemento de seguridad en sí mismo. Este verse reflejado en otro, puede servir al niño para autodisciplinarse, imitando la conducta del hermano o corrigiendo lo que no le gusta. En esta línea, es muy importante evitar la comparación entre hermanos.

- Fomenta la individualidad. No todos los hermanos reaccionan del mismo modo ante la misma situación. Desde este enfoque, el contacto entre hermanos resulta muy beneficioso, porque ofrece a cada uno las posibilidades de desarrollar sus características particulares.

lunes, 1 de febrero de 2010

Mamá, quiero un perrito! Por fa! Por fa!


¿Este pedido le suena familiar? Sepa qué puntos tomar en cuenta antes de ceder o denegar el deseo de su hijo.

Un animal no es un juguete, es un ser al que cuidar y del cual estar pendiente. Es probable que en un inicio a los niños les guste tenerlos bajo su responsabilidad, hay que sospechar que puede cansarse y terminarán siendo los adultos los que se ocuparán del animal.

Sin embargo, al traer a una mascota nueva a casa también puede ser visto como la oportunidad perfecta para reforzar no solo la responsabilidad, sino otras habilidades y capacidades de su hijo.

El orden de preferencia para la elección de una mascota de los niños suele empezar por el perro y acabar en el pez, y se debe a la demanda afectiva que tiene cada animal y a las posibilidades de relación que ofrece cada uno.

Es importante llegar a un acuerdo sobre qué animal será el más indicado. Si el que prefiere el niño no puede ser, debemos explicarle el por qué y encontrar alguna alternativa. Y si no podemos hacernos cargo de una mascota, no debemos perder de vista la necesidad que tiene el niño de estar en contacto con los animales y ofrecerle alternativas como ir al parque o pasear al perro de algún familiar o vecino.

Una vez decidido el animal que compraremos, tendremos que repartir las tareas que hará cada miembro de la familia. Este reparto debe tener en cuenta las posibilidades de cada uno y, por supuesto, la edad del niño. Nuestro hijo debe responsabilizarse de las tareas que haya escogido. Si al cabo de un tiempo deja de hacerse cargo del animal, tendremos que hablarlo con él para conocer la causa y saber cómo proceder.

En el caso de que la mascota muera, es importante aceptar la tristeza de nuestro hijo, entenderla y ayudarle a expresarse. No conviene quitarle importancia ni “reponer” la mascota muerta con otra de manera mágica. Quizá es la primera muerte que experimenta y puede costarle un tiempo asimilarlo. A veces, puede ir bien hacer alguna ceremonia para despedirnos del animal.

Tips:

- Informarnos sobre el animal, antes de comprarlo: necesidades, alimentación, espacio, vacunas, higiene, comportamiento, etc.

- Hasta los 3 años los niños son poco capaces de cuidar un animal pero a partir de los 4 ya podrán dar de comer o beber (aunque tengamos que recordárselo) a un animal que requiera pocas atenciones, por ejemplo un gato, un hámster, un conejo o un pez, e incluso ayudarnos a limpiar la jaula o la pecera.

- En el caso de los perros, lo mejor es esperar a los 6 años y elegir uno de raza pequeña. A esta edad podrá encargarse totalmente de su alimentación y más delante de sus paseos.

- Crear, de forma verbal o escrita, un contrato en el que se establezcan las tareas de cada miembro de la familia. Al niño puede serle de gran ayuda tener colgado en la pared o la nevera, una lista con las responsabilidades de cada persona y los días de la semana que debe hacer cada cosa.

¿Por qué los niños no hacen lo que se les pide?

¿Es de lo más normal que un padre tenga que repetirle 20 veces a su hijo pequeño para que haga algo?


Pareciera como que todo lo que se le dice a un niño o cae en oídos sordos o entra por una oreja y sale por la otra. Pero, la realidad es que los pequeños escuchan, sólo que guardan la información para usar más tarde, según un nuevo estudio.

“Realicé este estudio esperando descubrimientos completamente diferentes”, dice el psicólogo Yuko Munakata, de la Universidad de Colorado, Estados Unidos. “Hay muchos trabajos en el campo del desarrollo cognitivo que se centra en cómo los niños son básicamente pequeñas versiones de adultos intentando hacer las mismas cosas que ellos hacen, pero no son tan buenos todavía. Lo que demuestran los resultados es que los niños son totalmente diferentes y hacen cosas diferentes a cómo lo hacen los adultos”.

Munakata y colegas usaron un video juego de computadora y midieron el diámetro de la pupila de los ojos para determinar el esfuerzo mental de niños entre los 3 y 8 años y así estudiar sus habilidades cognitivas.

El juego involucraba enseñarle a los pequeños reglas simples sobre dos personajes de dibujo animado, Blue y Bob Esponja, y su preferencia por diferentes objetos. Se les dijo que a Blue le gustaba la sandía, por lo que tenían que presionar sobre la cara contenta sólo si veían a Blue seguido de una sandía. Si veían a Bob Esponja, tenían que apretar sobre la cara triste.

Los niños mayores encontraron esa secuencia sencilla, porque podían anticipar la respuesta antes de que los objetos aparecieran. Pero los niños pre escolares fallaban en anticiparlo. Ellos pensaban en el personaje sólo luego de haber visto la sandía, o sea, que actuaban luego de los hechos.

Lo que descubrieron los investigadores es que los niños de 3 años no planean el futuro ni tampoco viven completamente en el presente. Piensan en el pasado sólo cuando lo necesitan.



“Por ejemplo, digamos que hace frío afuera y usted le dice a su hijo de 3 años que vaya en busca de su chaqueta a su cuarto y que esté listo para salir. Usted esperará que el niño planee el futuro, que piense: hace frío afuera así que la chaqueta me mantendrá caliente. Pero, lo que sugiere nuestra investigación es que esa no es la forma en que piensa un pequeño de 3 años. Por el contrario, el niño correrá fuera, descubrirá que hace frío y, recién allí, pedirá su casaca y entonces la buscará”. dice uno de los investigadores.

Entonces, Munakata recomienda que uno no trate de que el niño anticipe lo que pasará en el futuro a costa de repetir una y otra vez que se prepare para algo. Lo mejor es que le digan que cuando estén en el patio y haga frío pueden buscar la casaca para poder estar abrigados.

lunes, 18 de enero de 2010

Jugando y aprendiendo en las vacaciones: Lectura

¿Qué hacer para que los niños se interesen y disfruten la lectura?

Los métodos, bien intencionados, de comprar libros y colecciones de cuentos, obligar a los niños a leer 5 o 10 minutos diarios, pedirles resúmenes de sus lecturas, etc., no han tenido muchos éxitos. Los adolescentes, generalmente, rechazan la lectura y “odian la clase de literatura”. Los adultos, en su mayoría, no consideran la buena lectura como parte de su esparcimiento y enriquecimiento cultural.

Todavía no se ha descubierto “la fórmula” que dé como resultado niños lectores. Dar con ella no es nada fácil, ya que para despertar una afición hay que tomar en cuenta, no solamente la capacidad de aprendizaje y comprensión del individuo, sino también su carácter, sentimientos, emociones, gustos e interés, ya que a un niño activo y juguetón probablemente sentirá mayor afinidad con libros con personajes como Tom Sawyer, Harry Potter o cuentos de astronautas o Power Rangers. En cambio sí es factible buscar métodos para interesar a los niños en la lectura.

Creemos que la clave está en asociar la literatura infantil con el juego, ya que por medio del juego – algo inherente a la naturaleza humana – y de la literatura hecha especialmente para niños, es relativamente fácil cumplir nuestro objetivo de formar lectores infantiles.

MI PROPIO LIBRO
Podemos empezar desde la creación de nuestro propio libro, la carátula, las hojas del interior (que pueden ser de colores, con diseños, dibujos y márgenes diferentes en cada una), etc.

Una vez creado, el niño puede escribir en él sus cuentos favoritos o alguna historia que haya creado, sus actividades del día a día y adornarlos con sus propias fotos, recortes, stickers o dibujos favoritos.



HABIA UNA VEZ
Por lo general, cada niño se identifica más con un cuento o historia en especial y pide que se la leamos una y otra vez, ya sea porque se identifica con el personaje principal, porque quisiera llegar a ser como él/ ella, porque relaciona la temática del cuento con alguna experiencia propia, etc.

Es importante ceder ante ese deseo y fomentar el entusiasmo con el que el niño espera y escucha la narración todas las veces, así estaremos reforzando su deseo de lectura y será menos complicado que se interese por la lectura de otros libros.

COLLAGE DE LETRAS
Junto con el niño, podemos buscar revistas antiguas y recortar palabras o frases que nos gusten por el modelo de las letras, sus colores, sus tamaños, sus mensajes, etc. Procure que las oraciones no sean muy largas.

Después de revisar todas las revistas con las que cuenta, ponga los recortes en una bolsa y chocolatéelos. Por turnos, saquen una frase y únanla con la anterior, con el fin de formar una historia. Además de reforzar la lectura, podrán crear tantas historias como quieran.

Jugando y aprendiendo en las vacaciones: Escritura


La habilidad para escribir es importante, aunque su hijo no tenga aspiraciones de ser un gran escritor, poeta o novelista, ya que expresar las ideas y pensamientos con claridad en cualquier documento es indispensable.

Suponga que algún día su pequeño tendrá que elaborar una exposición, redactar un ensayo u organizar un discurso ¿Será capaz de expresar sus pensamientos y sentimientos adecuadamente?

Existen muchas situaciones en las que ser capaz de escribir correctamente es necesario. Además, recordemos que las personas capaces de escribir de manera adecuada, por lo general, son capaces de hablar con claridad. La buena comunicación es vital.

En este artículo, señalaremos diferentes y simples actividades para que su hijo practique diferentes formas de escritura de manera lúdica:

FELICITACIONES!
Las tarjetas de navidad, cumpleaños, día del padre, de la madre y muchas ocasiones más son muy provechosas para escribir. También puede darse el caso de mandar pequeñas cartitas para alegrar el día a los demás o escribir diferentes sentimientos: “Te quiero”, “Te extraño”, ”Perdón”, etc.
Puede confeccionar con su pequeño muchos diseños divertidos de tarjetas o cartitas con cualquier clase de papel que tenga en casa, así además de practicar la gramática, caligrafía, ortografía y redacción, reforzará el lado creativo y artístico del pequeño.

A BUEN ENTENDEDOR….
En tiras de papel usted y su pequeño pueden escribir refranes (“Más vale pájaro en mano, que ciento volando”, “En boca cerrada, no entran moscas”, “Una golondrina no hace el verano”, “En casa de herrero, cuchillo de palo”, etc.). Cuando todos los refranes hayan sido escritos, su hijo puede recortarlos y jugar a encontrar la pareja correcta para completar la idea. Esta es la oportunidad perfecta para que su hijo aprenda muchos refranes y dichos populares, así como su significado y por qué se mantienen en el tiempo. Con esta actividad, estará reforzando la memoria, la comprensión literaria y el pensamiento simbólico de su pequeño.



Y VIVIERON FELICES…. Y?
Muchos cuentos de hadas tienen finales muy felices, pero ¿Cómo pueden ser más felices los personajes favoritos de sus hijos? ¿Qué pasará después? ¿A quiénes conocerán? ¿Qué nuevas aventuras tendrán?

Seguramente Cenicienta y el príncipe Encantador tuvieron hijos ¿Cuántos? ¿Niños o niñas? ¿Qué nombres les pusieron? ¿Cómo eran? ¿Ya nunca más vieron una bruja?
¿Qué hicieron los enanos después de que Blancanieves se fue con el príncipe? ¿Se encontraron con alguien más en el bosque? ¿Qué pasó con su mina? ¿Y las hermanastras de Blancanieves ya no la molestaron más?

Proponga a su pequeño escribir o narrar una historia después de escuchar un cuento o cualquier otra historia que conozca bien. Aquí, estará reforzando su imaginación, creatividad, escritura, narración y memoria. Aliéntelo a que una misma historia tenga muchos finales diferentes, así también reforzará en él la idea de que pueden haber muchas opciones y posibilidades de respuesta en una misma situación.

Ojalá se anime a buscar y encontrar espacios de juego y aprendizaje con su hijo en esta época de vacaciones. Recuerde que él también tiene mucho que enseñarle a usted.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Cómo lidiar con la separación entre el niño y sus padres

Durante los próximos meses muchos niños/as pequeños/as ingresaran por primera vez a lo que puede ser la primera experiencia social con muchos otros niños de su edad. Definitivamente esto puede significar una gran crisis para ellos, como para sus padres

El recelo a los extraños suele presentarse a los siete meses de nacido y nuevamente al año de edad entre los niños que son criados en el hogar. Sienten menos miedo con un miembro de la familia o en los entornos conocidos. La edad en que ocurre la ansiedad ante extraños es variable, lo mismo que su intensidad y duración: hay bebés que nunca la presentan. Pero, cuando el niño conoce a un nuevo cuidador puede ser una experiencia sumamente traumática sobre todo cuando ya existe el miedo a extraños.

¿Cómo pueden enfrentar los padres la separación?
  • Explicar al niño que el padre/madre va a retirarse, que él va a iniciar una actividad con la profesora/cuidadora nueva.
  • Cuanto antes, la profesora/cuidadora debe tranquilizar y ayudar al niño en la transición o despedida.
  • Evitar las mentiras o engaños al niño, así como las escapadas de los padres o quitarles de los brazos al niños mientras llora, ya que posiblemente el niño asocie esas experiencias dolorosas y aterradoras con su cuidador nuevo

Aunque el niño quiere ser independiente y firme, a menudo lo atemoriza el sentido de separación o soledad. Cuando empieza a caminar experimenta al mismo tiempo sentimientos encontrados: ama a quien lo atiende, pero también lo reta. Es una ambivalencia que le ayuda a conciliar sus deseos con los del adulto. A menudo, puede observarse que el niño se aferra a su cuidador por un minuto para luego alejarse de él inmediatamente.

El niño que empieza a caminar, ya ejercita un gran autocontrol y es capaz de conservar la imagen mental de un progenitor ausente; por eso quizá logra tolerar varias horas de separación. Lo principal es que los padres puedan estar lo más tranquilos posibles para que la experiencia se logre de la mejor manera posible, de lo contrario el niño pequeño captará la ansiedad y angustia y la sumará a la suya propia, creándose un caos e incertidumbre difícil de contener y manejar.

* Texto adaptado del libro Desarrollo Social de los niños de Marjorie Kostelnik (2009)

Individualización y socialización en los niños pequeños

Dos funciones del desarrollo social entran en acción desde el primer día de vida: la socialización es el proceso que incluye la capacidad de cooperar en un grupo, de regular la propia conducta conforme las normas sociales y de llevarse bien con los demás y la individualización es el proceso mediante el cual se desarrolla el yo o la identidad personal y ocupa un lugar en el orden social.

Durante el primer año de vida, el niño coopera con la persona que lo cuida, como lo muestra el hecho de levantar las piernas cuando se le cambia el pañal. Empieza a captar las diferencias sutiles entre individuos y a entender el mundo de las disposiciones donde se manifiestan los sentimientos e inclinaciones. Al actuar, lo hace con la clara intención de influir en la conducta del adulto. El fundamento de la cognición social surge tras contactos diarios donde se da una reacción sincrónica entre ambos. Ese contacto e esencial en el proceso. De lo contrario no se premiarían las expectativas sociales. El niño puede convivir con unos cuantos cuidadores como sus padres, profesores y nanas, pero renuncia al contacto social si trata con varios adultos durante un día o más de una semana. En el nido adquiere expectativas acerca de quienes lo atienden normalmente. Pero si no son siempre las mismas personas, no tendrá la oportunidad de saber qué esperar de tantos adultos diferentes.

El niño a los dos años de edad practica ser un individuo dotado de voluntad propia, además de comenzar a adquirir el sentido de autonomía. Puesto que ya domina la capacidad de gatear y el caminar, está en condiciones de ensayar otras formas de alcanzar los objetivos. La aparición de una voluntad propia se acompaña de suficiente autocontrol que le permite obrar. De la necesidad de regular los movimientos corporales nace el sentido de autonomía. Si el niño logra controlar su cuerpo cuando empieza a caminar, podrá hacer lo mismo con sus acciones. Pero, si no se le permite, dudará de su capacidad de hacerlo. Probablemente por ello la libertad de desplazarse en el piso y la suficiente independencia se relacionan con la capacidad de internalizar el autocontrol. Hacia la mitad del segundo año de vida, el niño adquiere conciencia de sí mismo y entonces puede reflexionar sobre su persona. Capacidad que se refleja en expresiones como “Mío” o “Yo quiero”, esto significa que pueden empezar a reflexionar sobre sus ideas y sentimientos.
El proceso de convertirse en individuo y luego en miembro de un grupo inicia en la infancia, aunque no concluye del todo. El autocontrol, la identidad y el lugar del individuo dentro del grupo es un proceso inacabado de aquellos a quienes se integra en la cultura a través de la socialización.

* Texto adaptado del libro Desarrollo Social de los niños de Marjorie Kostelnik (2009)

lunes, 7 de diciembre de 2009

El juego en / de / con los niños

Dos niños están jugando al papá y a la mamá, representando los papeles de esposo y esposa.
Ana: (mirando un caballito de madera) “Tengo que irme”
Felipe: “¿Ir?”
Ana: “Ir a trabajar”
Felipe: “No, tú cocina”
Ana: “No puedo cocinar, tengo que ir a trabajar” (Se sube al caballo y empieza a mecerse)
Felipe: “No, tú cocinas y haces cosas. Yo iré a trabajar” (Sostiene las riendas del caballo de madera)
Ana: “Llegaré tarde al trabajo. Tú quédate y cocina”
Felipe: “¿No sabes? Tú cocinas y yo voy a trabajar”
Ana: (Tratando en vano de mecerse) “Te bajaré más adelante en mi camino al trabajo”
Felipe: (Monta el caballo detrás de Ana)


Guillermo vio a Carlos entrar emocionado y expectante en el salón de juegos para niños de 3 y 4 años. Corrió hacia él, ansioso por jugar, y tomándolo por las rodillas lo tumbó con gran estrépito. Carlos lloró y trató de desprenderse. Con profunda tristeza Guillermo dijo: “No quiere jugar conmigo”.

En la primera viñeta, el juego de los niños casi se frustra por tener una idea distinta de los papeles que estaban representando. Felizmente, consiguieron coincidir en algo: ir al trabajo en el caballo, aunque no comprendieron el problema de su distinta percepción del papel de la esposa. La madre de Ana había trabajado durante los primeros 4 años de vida de ella y la madre de Felipe era ama de casa. Ambos niños encontraron la manera de conciliar sus puntos de vista y continuaron el juego, aunque sin comprender sus diferencias ni los tipos de familias.

En la segunda viñeta, vemos una típica escena social en niños pequeños, el egocentrismo, que no es el ensimismamiento en uno mismo, sino representa la dificultad de pensar en el otro como un individuo distinto y particular de uno mismo. Así Guillermo intentó jugar, a su modo, con Carlos y el mensaje no fue bien recibido por el segundo quien más bien se vio en una situación bastante amenazadora y descontrolada.

El juego es una actividad común y compleja a la vez, que predomina en la niñez temprana, sin dejar de constituir un terreno común de los intercambios sociales a medida que el niño va madurando.

Aunque es difícil definir el juego posee características evidentes:
- Es esencialmente placentero
- El niño participa activamente
- Es intrínsecamente motivador, es decir, es un fin en sí mismo
- Es voluntario
- Es no literal, es decir, no es algo serio ni de mucha importancia desde la perspectiva del niño
- Los participantes son quienes determinan el carácter de juego

Juego y desarrollo emocional
Al parecer, el niño que disfruta el juego y que juega con mayor frecuencia es más feliz que quienes juegan poco. Es divertido estar con él, goza de mayor aceptación y popularidad que los menos diestros. Con el juego imaginario se consigue integrar el temperamento, la experiencia y los conceptos que le ayudan al niño a entender la importantísima pregunta: “¿Quién soy?”

La selección de los papeles representados por el niño refleja su inquietud por las relaciones ligadas a la crianza y manutención, por la dicotomía agresor/víctima, por el bien y el mal, etc. En el caso de los niños de mayor edad, refleja el interés por sus fantasías más temidas.

Por medio del juego el niño desvalido y de baja estatura puede convertirse e una persona fuerte y poderosa, el niño tímido en una persona valiente, el niño sumiso quizá finja ser un verdadero tirano. Los niños exploran emocionalmente los temas más emotivos, manteniendo al mismo tiempo cierta distancia respecto a ellos mismos.

El juego impulsa al crecimiento emocional porque permite afrontar los conflictos o existencias dentro de un contexto neutral. Los niños pequeños demuestran o aprenden emociones, así como la manera de expresarlas y controlarlas. La práctica en la interpretación de las manifestaciones emocionales de los otros durante el juega mejora su competencia emocional. En el juego imaginario uno puede fingir impunemente dolor, ira, preocupación, miedo, amor y desaliento. El juego permite moldear las experiencias personales, además de explorar alternativas y posibilidades antes de adoptar una solución.

Al jugar con otros, el niño aprende a relacionarse en una situación donde se siente seguro y “nada es verdad” y adquiere una sensación de poder y control al manipular objetos y estímulos para su provecho. La retroalimentación directa que le brindan otros y el éxito con algunos materiales contribuye al desarrollo de la autoidentidad como alguien que influye en el mundo.

* Texto adaptado del libro Desarrollo Social de los niños de Marjorie Kostelnik (2009)

Aprendiendo a leer

“No leí un libro completo hasta los 12 años. Ahora les leo a mis hijos
en parte para leer todos los libros que no leí de niño” (Luis, 41 años)

Si se detiene a considerar lo que implica aprender a leer, no debería de sorprenderle que su hijo necesite su ayuda para convertirse en lector de por vida.
Entre los cuatro y los nueve años, su hijo tendrá que dominar unas cuantas reglas fonéticas, aprender a reconocer tres mil palabras de una mirada y desarrollas una cómoda velocidad de lectura cercana a las cien palabras por minuto. Debe aprender a combinar las palabras que están en la página con una media docena de rayitas llamadas signos de puntuación para convertirlas en algo – una voz o una imagen en su mente – que represente un significado.
Este es sólo el comienzo. Entre los nueve y los quince años, su hijo tendrá que duplicar esa velocidad de lectura, expandir su vocabulario reconocido a cincuenta mil palabras, aprender a pasar la vista por encima de algunas secciones del texto y a detenerse para estudiar otras, todo mientras simultáneamente cuestiona el texto y aprecia el arte del autor. El novelista John Steinbeck resumió la tarea de aprender a leer como “el mayor esfuerzo que emprende la mente humana, y debe hacerlo cuando es un niño”.
Pero, su hijo no puede ni podrá hacerlo solo. Para convertirse en un verdadero lector, su hijo lo/la necesita. Su hijo necesita unos padres que:

- Le leerá
- Lo escuchará leer cuando sea pequeño
- Le hablará sobre la lectura cuando es más grande
- Dispondrá de un momento tranquilo de manera que la lectura pueda tener lugar
- Comprará o pedirá prestado libros y otra materiales de lectura
- Colaborará con los maestros de la escuela
- Servirá como modelo de lectura e interés en los libros en la edad adulta

Sin usted, es improbable que su hijo desarrolle las actitudes que hacen que la lectura sea fácil y divertida. Sin usted, su hijo puede caer en esa disminución de la lectura del cuarto año que afecta a un tercio de nuestros niños. Sin usted, su hijo muy bien puede perder el interés en la lectura de los doce o trece años, precisamente cuando es capaz de avanzar hacia los libros adultos. Sin usted, es improbable que su hijo se convierta en un lector de por vida.

Desgraciadamente, aprender a leer no es una tarea fácil. No es como aprender a caminar, por ejemplo, porque el instinto específico de la lectura no es parte de nuestra composición genética. Aprender a leer tampoco es como aprender a patear una pelota o a tocar el piano. Si los niños muestran poca habilidad para el fútbol o para la música, sabemos que la vida ofrece muchas otras salidas para su energía y creatividad, pero si los niños no aprenden a leer, virtualmente serán inválidos cuando intenten enfrentarse a la vida moderna.

En una época, por supuesto, la capacidad de leer era necesaria sólo para un limitado número de la población. A los reyes y reinas medievales se les leían las cartas y manuscritos. Los campesinos medievales vivían en un mundo de lenguaje hablado y tenían pocas razones para aprender a leer. Hasta el siglo XIX, menos de una persona de cada diez era capaz de leer, aun en los países occidentales. Cuando las novelas de Charles Dickens aparecieron por primera vez en 1830, no fueron arrebatadas por masas de ingleses ansiosos por el último best-seller. Eran compradas por entregas, como revistas, por familias y grupos de amigos que quizá tenían entre ellos a un “lector”. Era la tarea del lector leer el libro en voz alta al resto de la familia o a los compañeros en el trabajo o en la taberna.

A lo largo de la mayor parte de la historia, la lectura se ha hecho en voz alta. Relatos renacentista sobre la biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford comentan el ruido hecho por docenas de eruditos todos leyendo en voz alta al mismo tiempo. La lectura silenciosa fue una invención de la era victoriana.

La mayoría de los educadores saben que leer los libros en voz alta es muy importante para los niños pequeños. De acuerdo con un estudios hecho en 1991 por el departamento de comunicaciones de Canadá, casi dos tercios de todas las familias con niños de menos de catorce años dicen que encuentran tiempo para leer en voz alta con regularidad. Se informa que estas familias emplean un promedio de 22 minutos al día en leer o en escuchar leer a sus hijos o en comentar lo que se está leyendo.

Tristemente, el mismo estudio revela el tiempo familiar pasado en la lectura conjunta declina rápidamente a medida que los niños crecen. Aparentemente, sólo una fracción diminuta de las familias lee en voz alta juntos durante más de unos pocos años en la vida del niño. Los padres están demasiado ocupados, cansados o les parece más fácil encender la tele o poner un video.

Se deben evitar estas conductas, ya que no interesa dónde lea, cuándo lea o lo bien que lea. Todos los padres son los mejores lectores para sus propios hijos. Lo que sí es importante es que los padres lean con su hijo y no que le lea a su hijo. La hora de la lectura no es simplemente el momento de abrir un libro y leer en voz alta. Es el momento de abrir un libro para compartir la lectura y las ideas.

Puesto que la lectura puede ser una experiencia social y de encuentro, ésta siempre debería de estar acompañada de abrazos, conversación, bromas, preguntas y respuestas. Especialmente para los niños mayores algunas de las experiencias más valiosas de la lectura no son la lectura en sí.

Muchas familias pueden estar atravesando por situaciones de crisis – separaciones, divorcios, duelos, desempleos. En estas situaciones, la hora de la lectura puede ser un punto único y estable en medio de tanto caos emocional.

* Texto adaptado del libro “Cómo fomentar la lectura en los niños” (1994) de Paul Kropp.

lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Por qué mi hijo/a no puede estar tranquilo?

Peleas frecuentes en niños/as pequeños/as
Los niños y niñas pequeños y de edad preescolar a menudo se pelean por los juguetes, crayolas, plastelinas, colores, témperas, etc. que les llame la atención y desean, aun cuando una vez obtenido el “botín”, lo dejen de lado.
Puede que a los niños y niñas pequeños se les esté dando la información equivocada cuando se les premia involuntariamente por su comportamiento agresivo. Por ejemplo, un niño empuja a otro, tirándolo al piso y quitándole su juguete. Si el otro niño llora y se aleja, el niño que inició la pelea se siente victorioso porque consiguió el juguete.

Sin embargo, cuando las peleas se tornan frecuentes o el único medio que encuentra el niño a la niña pequeña de conseguir lo que desea, se convierte en una señal de alarma, ya que dichas conductas podrían ser causadas por otros problemas o dificultades. Puede darse el caso de que el niño/a esté triste o fastidiado, tenga problemas controlando su ira, haber sido testigo de violencia o haber sido la víctima de abuso en la cuna, el nido o en el hogar.

Ahora bien, algunos estudios han demostrado que cuando los niños y niñas pequeños son expuestos a actos violentos y agresivos de manera sostenida y continuada a través de programas de televisión, Internet, videos o películas pueden actuar de manera más agresiva o tratar de incluir en sus juegos cotidianos las acrobacias y golpes de sus personajes favoritos – “Power Rangers”, “Naruto”, “Dragon Ball”, entre otros.

Es aquí donde hay que recordar que si bien la tele y el Internet les da un respiro a los padres y cuidadores de los niños/as pequeños, no debe fungir de nana, haciéndose sumamente necesario e importante que los niños y niñas pequeños tengan una explicación o “traducción” por parte de un adulto de las escenas que puedan ver.

Si un niño pequeño tiene problemas persistentes con la acción de pelear o exhibe un comportamiento agresivo, los padres deben de buscar ayuda profesional que se especialice en la evaluación y tratamiento de los problemas emocionales en niños y niñas pequeños. De lo contrario, es muy probable que niños/as que son físicamente agresivos a temprana edad tiendan a continuar con dicho comportamiento a medida que crezcan.

Mi hijo es peleón… y ahora qué?
  • La intervención temprana es mucho más efectiva. No espere a que el niño/a empiece a mostrar un comportamiento más agresivo. Intervenga tan pronto observe que el niño/a se siente frustrado o que se esté alterando.
  • Cuando los niños y niñas pequeños pelean a menudo, supervíselos más de cerca.
    Si el niño golpea a otro niño, de inmediato separe los dos niños, por más “leve” que le haya parecido el golpe. Luego trate de consolar y atender al niño que ha sido golpeado.
  • Al niño de 1 a 2 años dígale: "NO SE PEGA. DUELE CUANDO PEGAS".
  • Al niño de 2 a 3 años dígale: "YO SÉ QUE TIENES CORAJE, PERO NO PEGUES. CUANDO PEGAS, DUELE" Esto comienza a enseñarle la empatía hacia otros niños.
  • NO le pegue al niño si le está pegando a otros.
  • Los padres no deben de ignorar o menospreciar las peleas entre hermanos.
  • Enséñeles que la agresión no es la forma correcta para conseguir lo que uno quiere.

Quitándonos la timidez!

Si bien es cierto, todos nacemos con un temperamento, es decir, una parte de nuestro complicado coctel de ADN, de alguna manera, nos programa a ser más o menos rabiosos, dolentes, alegres, agresivos, demandantes, etc.

En el caso específico de la extroversión – introversión, nos referimos a este dúo como “polaridades”, es decir, ambas son parte del mismo continuo. Con esto, se quiere aclarar la idea de que todos somos introvertidos y extrovertidos solo que en cada caso los porcentajes son diferentes, por lo que tenderemos más a una u otra polaridad.

Ante esto, si uno quiere incrementar su porcentaje de extroversión puede aprender diferentes estrategias para comportarse de forma más abierta, aun cuando es probable que siempre exista mayor tendencia a preferir actividades solitarias o con pocos amigos, sin que esto signifique que se tratarse de una persona tímida o retraída.

Así mismo, un niño extrovertido, puede mostrarse cohibido cuando no se siente seguro, está en un ambiente desconocido con personas nuevas, hasta que poco a poco se va adaptando y conociendo todo lo nuevo, con lo que se va sintiendo más seguro.

¿Qué lleva a un niño normal a retraerse?
Muchos niños pequeños se muestran tímidos en algún momento de su desarrollo. El pequeño siente vergüenza por cualquier cosa, es retraído, le cuesta entablar amistades y no expresa sus emociones. La timidez es más frecuente en dos etapas del desarrollo del niño:
  • Hacia los 8 meses, muchos bebés se muestran temerosos hacia los desconocidos. Es la famosa "crisis de los 8 meses".
  • Hacia los 4-5 años aparece la timidez relacionada con la auto-observación: el niño toma conciencia de sí mismo como un ser social expuesto a las críticas de los demás.

En estos casos, es importante no sobreproteger al niño, ya que unos padres dominantes y sobreprotectores, por lo general, forman adultos con personalidades temerosas e inseguras.

Conforme van creciendo, los niños pueden portarse de manera retraída debido al miedo al fracaso. Cuando un niño se siente poco habilidoso en determinada materia –relaciones sociales, estudios, deporte, etc– suele anticipar el fracaso, lo que le lleva a evitar la actividad relacionada, ya que a nadie le gusta fracasar en lo que intenta. Cuando los sentimientos de inferioridad son generalizados, puede mostrarse retraído en todos o muchos aspectos de su vida.

En líneas generales, un comportamiento muy retraído podría ocultar falta de seguridad y confianza en uno mismo. Por eso, es conveniente buscar las posibles causas y estimular al niño para que consiga fortalecer su autoestima.

Estrategias para reforzar la confianza
Darles responsabilidades que vayan de acorde con su edad y capacidades: Pedirle poco favorece la creencia de que no se le tiene suficiente confianza para llevar a cabo una tarea. Por otro lado, exigirle demasiado supone que, con frecuencia, se encuentre con el fracaso. Tratar de motivarlo a hacer una tarea, sin forzarlo.

  • Alabar sus logros: Nunca hay que dar por sentado que los niños saben lo orgullosos que estamos de ellos.
    Quitar importancia a los fracasos: Así estará motivado a seguir y no rendirse.
  • Enseñarle el autoreforzamiento. Los pensamientos positivos sobre lo que uno mismo puede lograr son muy importantes para la autoestima. Una manera de enseñarle a tener este tipo de pensamientos es diciendo en voz alta comentarios como “que bien he trabajado hoy”, “que rica me ha salido la comida” o “estoy feliz porque cada vez manejo mejor la computadora”.
  • Evitar las odiosas comparaciones y reforzar la idea de que todos somos únicos y tenemos nuestros propios de tiempos de aprendizaje.
  • Estimular su autonomía: alrededor de los 4 – 5 años, ya pueden ser alentados a que escojan su propia ropa, se peinen solos y arreglen su cuarto.
  • Multiplicar el contacto con otros niños, invitando a sus amigos a casa.
    Si muestra signos de excesiva timidez, la interacción con otros niños en terapias de grupo puede ser beneficiosa.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Cuáles son los factores más importantes para que un niño/a llegue a ser bilingüe?

Los niños nacen con la habilidad de llegar a ser bilingües o multilingües. Demasiados niños sufren la restricción de convertirse en monolingües.

El lenguaje es la base de la comunicación de la identidad. Necesitamos del lenguaje para comunicar información, crear relaciones, jugar juegos y contar cuentos, para hacer nuevos amigos y para colaborar en proyectos de grupo.

Algunos padres bilingües pueden preocuparse por la corrección de la gramática, la precisión del vocabulario, el no mezclar los dos idiomas y el poder traducir con exactitud. En cambio, lo más importante para que un niño llegue a ser bilingüe es hacer que su desarrollo del lenguaje sea una experiencia agradable y positiva. Los niños necesitan valorar sus dos idiomas, sus dos culturas y en forma sencilla, cobrar conciencia del valor de ser bilingüe y bicultural.

Los padres que convierten la adquisición de los dos idiomas en una cruzada, una fuente de conflictos, una serie de pequeñas crisis, o una competencia probablemente no consigan sus objetivos. Es posible que el niño aprenda dos idiomas, pero si el bilingüismo le resulta teñido de ansiedad, presión y correcciones constantes, no se ha logrado ningún triunfo verdadero.

Es importante que al niño se le estimule constantemente en su adquisición de los dos idiomas. Hay muchos modos sencillos de dar estímulo: una palabra de aliento, una felicitación, una caricia, contribuirán a desarrollar la autoestima lingüística del/a niño/a.

Un factor de suma importancia al criar a un niño/a bilingüe es el idioma que lo rodea. El jardinero no puede forzar a la semilla del lenguaje a germinar. Todo lo que el jardinero hace es crear las condiciones – buena tierra, sol, agua – para que germine. El desarrollo del lenguaje en los niños es como una planta tierna que necesita de mucho cuidado. Las investigaciones han demostrado que corregir al niño constantemente, hacerle ver sus faltas, no da buenas resultados. Lo que da buenos resultados es convertir el uso del lenguaje en algo agradable.

Esto no quiere decir que todo lo que se necesita es estímulo y alabanza. El jardinero del lenguaje también tiene que planear, que preparar el terreno, que fertiliza, y algunas veces arrancar las malas hierbas. El desarrollo del lenguaje puede ser lento. Habrá días difíciles en que la plantita tierna parecerá quedar estrangulada por la fuerza del idioma más fuerte o la presión de los amigos. Aunque no puedan forzar a la plantita a crecer, pueden ayudar a crear las condiciones para que crezca fuerte y saludable.

* Adaptado del libro “Guía para madres y padres de niños bilingües”, escrito por Alma Flor Ada y Colin Baker en el año 2001

miércoles, 3 de junio de 2009

ALGUNAS ORIENTACIONES CONCRETAS PARA EL LOGRO DE LA DISCIPLINA EN EL AULA

La disciplina no se entiende bien si se mira como una cuestión aislada. Ella es condición y también resultado, de una actividad escolar adecuadamente preparada y llevada. La disciplina se manifiesta, como bien se sabe, principalmente en la convivencia.

En cuanto a orientaciones prácticas conviene recordar que en la disciplina tiene gran influencia el ambiente del colegio y la preparación cuidadosa de las actividades. En estas bases se apoyan las indicaciones que van a continuación.

CONDICIONES AMBIENTALES
Con el fin de crear y mantener un ambiente positivo se deben tener en cuenta los siguientes elementos, que han de ser objeto de una atención permanente:


  1. Existencia de una normativa, conocida por todos los miembros del colegio sobre la convivencia y actividad colegial.
  2. Funcionalidad del edificio y las instalaciones.
  3. Limpieza.
  4. Decoración
  5. Orden de los elementos (mobiliario, utillaje, libros...)
  6. Orden de las personas (profesores, alumnos y otro personal).
  7. Conducta externa (trato y comportamiento):
  • En las clases.
  • En las oficinas.
  • En otros lugares.
  • Orden de las actividades:
  • Puntualidad.
  • Cuidado del material
  • Adecuación del trabajo a la programación establecida.
CONDICIONES PARA UNA ACTIVIDAD ORDENADA Y EFICAZ

  1. Tener una relación de objetivos comunes y otra de objetivos individuales para alcanzar en el curso.
  2. Tener dispuesta una relación de actividades que puede realizar cada estudiante. Hablar con ellos sobre estas actividades.
  3. Mantener una pequeña biblioteca en la clase, consistente de modo especial en enciclopedias y libros de referencia.
  4. Realizar la predicción lo más técnicamente posible, para señalar con claridad el nivel que cada estudiante debe alcanzar, de acuerdo con sus condiciones. Esta predicción se utiliza para valorar después los rendimientos en relación con las particularidades de cada estudiante.
  5. Programar cuidadosamente la actividad escolar y prepararla adecuadamente cada día.
  6. Debe intentarse que cada minuto de los estudiantes esté cubierto con actividades previstas.
  7. Asegurarse de que el material, especialmente las ayudas visuales, esté dispuesto para ser usado antes de que comiencen las clases.
  8. Presentar las finalidades y objetivos de cada clase, de suerte que todos los estudiantes los comprendan claramente.
  9. Hacer una clase variada. Dedicar algún tiempo a las palabras o conceptos claves cuyo significado debe ser aprendido al pie de la letra por los estudiantes. Todas y cada una de las clases deben terminar con la realización, por parte de los estudiantes, de una obra externa (composición escrita, dibujo, problemas resueltos, trabajos realizados...).
  10. Describir concretamente las actividades que deben realizarse fuera de las horas de clase.
  11. Controlarla según los trabajos hechos y tomar las medidas de comprobación que sean convenientes cuando se trate de actividades que implican leer solamente.
  12. Registrar el modo más completo posible los progresos de cada estudiante y prever con antelación el tiempo para atención individual.
  13. Dar la impresión de que los estudiantes de la clase cumplen generalmente bien.
  14. Organizar la ayuda de unos estudiantes a otros, bien sea en parejas, bien sea en grupos reducidos. Debe procurarse que todos los estudiantes den y reciban ayuda.Para la corrección de pruebas objetivas, en cargar a los propios estudiantes que corrijan sus propias hojas o las de sus compañeros bajo la supervisión del profesor.
  15. Guardar los ítems de los tests para que puedan ser utilizados otra vez.
    programar actividades que requieran el uso de libros existentes fuera de la clase. Por ejemplo, en la biblioteca del colegio, en bibliotecas exteriores al colegio, en la propia cada de los estudiantes.
  16. Mostrar, por parte del profesor, una actitud de ayuda y estímulo a cada estudiante.
  17. Estímulo y orientación para la realización de trabajos colectivos tales como carteles, preparación de visitas culturales, planificación de reuniones.
  18. Valoración justa de los trabajos de los estudiantes en relación con sus posibilidades, alabándoles siempre que sea posible.

PERTURBACIÓN DE LA DISCIPLINA
La disciplina debe surgir espontáneamente de un trabajo bien planeado y bien realizado. No obstante, han de prevenirse y estar dispuestos para corregir las manifestaciones negativas de la disciplina.


SITUACIONES DÍFICILES
Dentro de la vida colegial hay algunas situaciones que hacen menos fácil la disciplina. Entre estas situaciones se pueden señalar.

  • Los primeros días de curso
  • La primera parte del período que sigue a actividades excitantes, como fiestas, partidos de fútbol, etcétera.
  • Los primeros minutos de la clase.
  • El último período del día o de la sesión de trabajo (antes de la comida, por ejemplo).
  • Los viernes en general.
  • Las vísperas de acontecimientos extraordinarios.
  • El cambio de profesor.

ACTUACIONES DE PROFESOR QUE PUEDEN PERTURBAR LA DISCIPLINA

  • Sarcasmo
  • Falta de consideración hacia el alumno
  • Favoritismo
  • Exponer o airear en público los defectos de algún estudiante
  • Explicaciones poco claras para los escolares
  • Monotonía en el trabajo colegial
  • Desatención a las diferencias individuales
  • Gritos para acabar con el barullo de la clase
  • Imprecisión en el encargo de trabajos
  • Sobrestimar un solo tipo de evaluación (composiciones escritas, exámenes tradicionales o pruebas objetivas)
MANIFESTACIONES ESTUDIANTILES NEGATIVAS DE LA DISCIPLINA

  • Falta de puntualidad. Tardanza en ponerse a trabajar
  • Conversaciones perturbadoras
  • Gritos y riñas
  • Groserías. Insultos
  • Desorden. Desobediencia
  • Simulación. Fraude. Mentira
  • Hurtos

CORRECIÓN DE LA DISCIPLINA

Prácticas negativas: Debe evitarse usar los siguientes medios ante las faltas de los estudiantes

  • Castigo corporal
  • Imposición de tareas escolares como castigo
  • Apologías forzadas (escribir tantas veces...)
  • Observaciones sarcásticas
  • Apartamiento de la clase
  • Rebajar notas de rendimiento por conductas incorrecta

a autoridad no se impone, se conquista

  • Coherencia
  • Constancia
  • Mantenga ocupados a los alumnos
  • No privilegios
  • No actúe si tiene ira