lunes, 3 de agosto de 2009

¿De qué y cuándo hablar con nuestros hijos de sexualidad?


Es probable que se pregunte qué tipo de información y cuánta de ésta se debe compartir al hablar sobre sexualidad con sus hijos. Aunque no existe una “receta” infalible, esta información deberá estar en función a la edad de su hijo, el grado de madurez que él/ella presente para comprenderlo/a y sus propios valores.

• A partir de los tres años, el niño es consciente de las diferencias físicas, de género y de roles entre hombres y mujeres y comienza a hacer preguntas al respecto.

- Conteste sus preguntas de forma sencilla y clara.

• En la pre-adolescencia, a partir de los 8 años, suelen preguntar acerca de la reproducción y los cambios en la pubertad.

- Es importante responder con naturalidad, pudiendo clarificar la respuesta por medio de la explicación en un dibujo o gráfico simple.
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• Esa etapa culmina en torno a los 11 años, cuando son conscientes de los cambios que experimenta su cuerpo. Es importante que conozca la información que sus hijos puedan estar manejando, ya que pueden tener información muy diversa y estar confundidos
- Ayúdele a discernir entre lo que es verdad y lo que no.
- Es una buena edad para explicarles en qué consiste la sexualidad: exploración, masturbación, sexo, relaciones sentimentales, etc. Siempre ligada al afecto, los sentimientos, las sensaciones y al amor.
- No olvide hablar de las consecuencias del sexo, como el embarazo no deseado y las enfermedades de transmisión sexual.
- Es recomendable buscar espacios adecuados para tratar estos temas de manera paulatina, pero veraz.

• A partir de los 13 años. Es muy importante respetar su intimidad. A pesar que la vida actual nos deja poco tiempo, hay que seguir buscando momentos para hablar con ellos.

- Hay que insistir en transmitirles que una vida sexual activa implica responsabilidades.
- La mayoría de educadores sexuales coinciden en que las noticias, programas o películas que hablen de embarazo, métodos anticonceptivos o enfermedades de transmisión sexual pueden convertirse en muy buenos momentos para abordar estos temas.
- Explíqueles lo que tienen de cierto o de incierto los mensajes o las imágenes, siempre diciendo el por qué de sus ideas o conclusiones. Recuerde que el fin es que sus hijos adolescentes lo tomen como punto de referencia, apoyo y sostén, no como figura autoritaria.
Ser un buen educador en temas de sexualidad va más allá que ofrecer a sus hijos información apropiada sobre reproducción, embarazo y anticoncepción.

También necesitan su apoyo para corroborar que sus pensamientos y sentimientos en torno al sexo son naturales, esperados y adecuados, no causa de vergüenza o culpa.

Para favorecer un clima de confianza y de comunicación positiva hemos de saber escuchar a nuestros hijos, prestar atención a sus preguntas y responderles con naturalidad, exponiéndoles lo que pensamos y por qué lo pensamos.

Es preciso que seamos tolerantes y respetuosos con sus ideas y opiniones y no juzgarlos por ellas, a pesar de que puedan mantener puntos de vista distintos a los nuestros.

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